Termolacado
Servicios de termolacado y corte de plasma para proyectos industriales y constructivos. El servicio de termolacado de Grupo Metalcon ofrece una solución completa para proteger y embellecer piezas metálicas destinadas a obra civil, edificación e industria. La empresa dispone de un horno de gran capacidad que permite aplicar recubrimientos en cualquier pieza o estructura, independientemente de su tamaño o complejidad.
El proceso de termolacado y corte de plasma
Este sistema aporta una alta resistencia frente a agentes externos como humedad, radiación solar o corrosión, lo que convierte el acabado en una opción duradera. El termolacado se adapta a una amplia gama de colores y acabados. Cada pieza pasa por un proceso controlado de limpieza, aplicación y curado que asegura uniformidad y adherencia. Este tratamiento resulta especialmente útil para empresas constructoras, talleres industriales y fabricantes que necesitan un acabado estable en el tiempo y con un mantenimiento mínimo.
El área de corte de plasma complementa el trabajo del horno y amplía las posibilidades de personalización. La precisión del proceso permite reproducir diseños complejos sobre chapas o piezas metálicas con un nivel de detalle alto, ideal para componentes decorativos, elementos funcionales o piezas técnicas. Este sistema admite el corte manual o automatizado en función de las necesidades del proyecto, lo que facilita la creación de piezas únicas a partir de planos, bocetos o indicaciones técnicas aportadas por el cliente. La combinación del termolacado y el corte de plasma aporta una ventaja competitiva a quienes requieren soluciones metálicas a medida.
El proceso comienza con el pretratamiento, una fase clave para asegurar la correcta adherencia de la pintura. Las piezas se someten a limpieza y fosfatación para eliminar aceites, restos de mecanizado y residuos que puedan interferir en el recubrimiento.
A continuación se realiza la aplicación de pintura en polvo. Las piezas se cargan eléctricamente con cargas opuestas a las de las partículas de pintura, lo que asegura una adherencia uniforme y controlada. Este sistema permite crear una película continua en toda la superficie, incluso en geometrías complejas o zonas de difícil acceso.
La siguiente etapa es el polimerizado. Las piezas se introducen en un horno de aire que mantiene una temperatura constante de entre doscientos y doscientos cincuenta grados. Bajo estas condiciones, la pintura se funde y se fija de manera estable sobre el metal, generando un recubrimiento resistente a impactos, rayaduras, corrosión y agentes químicos.
Certificación ISO 9001